La cantata *Welt adieu, ich bin dein müde* está destinada al vigesimocuarto domingo después de la Trinidad, hacia el final del año litúrgico. A partir de la caligrafía del juego de partichelas manuscritas, el editor deduce que se interpretó hacia 1720. Por tanto, la cantata se sitúa en los últimos años de vida de Kuhnau y puede considerarse una especie de «canto del cisne» del compositor, dada la temática —apropiada para la ocasión— de la muerte y la eternidad. Es, además, una de las dos únicas cantatas corales puras que se conservan, aunque existan otras que también se basan parcialmente en corales.
El texto del coral utilizado fue escrito por Johann Georg Albinus (1624–1679), sacerdote y rector de la escuela catedralicia de Naumburgo. Lo compuso en 1649 para el funeral de una hija de Abraham Teller, rector de la escuela de Santo Tomás. Para la presente edición, el editor ha añadido tres de las cinco partes vocales que faltaban en el juego original. La alternancia entre pasajes de *tutti* y de solista en los movimientos inicial y final sugiere una instrumentación pensada para coro. Por su duración y su orquestación asequible, esta cantata resulta también ideal para su interpretación en un servicio religioso.